Durante 18 meses, el tráfico hacia el centro permaneció cortado, obligando a desvíos constantes y generando congestión en barrios como Horta-Guinardó. Hace cuatro semanas ya se había recuperado la circulación en sentido montaña, pero la normalidad no llega por completo hasta ahora.
La reapertura supone un alivio para miles de conductores y usuarios del transporte público que dependen a diario de esta vía para acceder al centro de la ciudad.
Los trabajos han permitido modernizar la infraestructura con mejoras en seguridad, ventilación e iluminación, adaptándola a las exigencias actuales.
Con el túnel de la Rovira plenamente operativo, Barcelona recupera una de sus arterias más utilizadas, clave para conectar barrios y reducir tiempos de desplazamiento en el día a día.