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El rice dog coreano conquista Barcelona: el snack callejero que arrasa en Kokkiri

El rice dog, la versión coreana del hot dog, ya se sirve en pleno centro de Barcelona. Salsas, coberturas y arroz en vez de pan lo hacen irresistible. Descubre por qué este bocado rápido está revolucionando la comida callejera local.

Foto por happyphoto4u / Shutterstock / FOTODOM
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El rice dog, la versión coreana del hot dog, ya se sirve en pleno centro de Barcelona. Salsas, coberturas y arroz en vez de pan lo hacen irresistible. Descubre por qué este bocado rápido está revolucionando la comida callejera local.

En Barcelona, la comida callejera vive una nueva revolución con la llegada del rice dog, un snack coreano que ya despierta colas en el local Kokkiri, en la calle Joaquín Costa. Este bocado, que sustituye el pan tradicional por una envoltura cremosa de arroz, ha captado la atención de quienes buscan algo diferente para comer al paso o compartir con amigos.

El rice dog permite elegir entre varios tipos de salchicha —pollo, ternera, combinaciones con queso o solo queso fundido—, que se ensartan en un palo y se cubren generosamente con masa de arroz. El resultado es un exterior crujiente y dorado, listo para personalizar con ingredientes como patata, fideos de ramen o cereales, según el gusto de cada cliente. Las salsas, desde la clásica mayonesa de ajo hasta opciones picantes, completan la experiencia, y la creatividad puede elevar el precio hasta los 10 euros si se añaden extras y bebida.

La propuesta ha calado especialmente entre jóvenes y grupos de amigos, que acuden tanto por curiosidad como por la posibilidad de personalizar cada detalle. La única catalana del equipo, Martina Torres, reconoce que el rice dog se ha convertido en su opción favorita para una comida rápida y sabrosa, y destaca el ambiente multicultural del local, donde la mayoría del personal es asiático.

El complemento estrella es el pollo frito, preparado con contramuslo local marinado durante un día en una salsa secreta y terminado con un glaseado dulce y picante. Para beber, la bebida coreana milkis aporta un toque refrescante y diferente, con su textura láctea y sabor que recuerda al yogur.

En apenas cuatro meses desde su apertura, Kokkiri ya planea eventos para fidelizar a su clientela, como concursos de resistencia al picante y desafíos para ver quién logra estirar más el queso fundido del rice dog. Estas iniciativas buscan crear comunidad y convertir el local en un punto de encuentro para los amantes de la comida urbana y las tendencias gastronómicas.

El rice dog no solo es una moda pasajera: su éxito en Barcelona refleja la capacidad de la ciudad para integrar sabores internacionales y adaptarlos al ritmo de vida local. La personalización, la rapidez y el sabor han hecho de este snack coreano una opción imprescindible para quienes buscan algo nuevo en el corazón de la ciudad.

El barrio del Raval, donde se ubica Kokkiri, es conocido por su diversidad cultural y su ambiente vibrante. En los últimos años, la zona ha visto florecer propuestas gastronómicas que fusionan tradiciones de todo el mundo, convirtiéndose en un laboratorio de tendencias culinarias. Espacios como este no solo ofrecen comida, sino que también contribuyen a la identidad dinámica y cosmopolita de Barcelona, atrayendo tanto a residentes como a visitantes en busca de experiencias auténticas.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID46851

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