El aviso llegó poco después de las 12:00, cuando los Bombers fueron alertados de un fuego en una zona de cañas y matorrales próxima a la infraestructura ferroviaria. Por seguridad, se pidió detener la circulación de trenes en el tramo afectado.
Renfe suspendió el servicio entre Cerdanyola del Vallès y Sabadell Sud mientras los equipos de emergencia trabajaban en la zona. La prioridad fue evitar riesgos para los pasajeros y para los propios efectivos que intervenían junto a las vías.
Los Bombers movilizaron nueve dotaciones para controlar el incendio. La rápida intervención permitió estabilizar la situación en poco tiempo y evitar que la incidencia se alargara durante más horas en una línea especialmente utilizada.
La circulación se reanudó hacia las 13:15, una vez que los servicios de emergencia dieron luz verde para recuperar el paso de trenes. A partir de ese momento, el servicio fue volviendo progresivamente a la normalidad.
El corte afectó a una franja sensible para muchos usuarios, con desplazamientos laborales, gestiones y conexiones metropolitanas en marcha. En líneas como la R4, una interrupción breve puede obligar a reorganizar trayectos, perder enlaces o buscar alternativas de última hora.
La incidencia también recuerda la vulnerabilidad de la red ferroviaria ante fuegos próximos a las vías, especialmente en jornadas de calor y vegetación seca. Aunque el incendio no provocó una interrupción larga, bastó para alterar la movilidad entre varios municipios del Vallès.
Para quienes usan Rodalies a diario, el episodio vuelve a dejar una idea clara: el tren es una pieza esencial de la movilidad metropolitana, pero depende de que la infraestructura y su entorno se mantengan seguros. Este lunes, la coordinación entre Bombers y operadores permitió recuperar el servicio sin que el corte se prolongara más de lo necesario.