El proyecto ganador ha sido presentado por el equipo formado por F87 Arquitectura e Ingeniería Facilities SLP y Brullet-de Luna i Associats SLP. Su propuesta servirá de base para redactar el proyecto definitivo de una intervención que quiere combinar patrimonio, eficiencia energética y nuevos espacios de trabajo.
Uno de los cambios más visibles será el nuevo acceso desde la calle Jordi Girona. La entrada se acompañará de jardines de bienvenida y de una reorganización de los recorridos exteriores, con la intención de hacer más claro y amable el acceso a un recinto que hasta ahora ha funcionado de forma más cerrada y ceremonial.
El proyecto también prevé la creación de patios temáticos, como el de los naranjos y el de los olivos, además de un jardín de celebraciones en la zona oeste. La operación busca que el entorno del palacio no sea solo un marco verde, sino una parte activa de la nueva sede institucional.
En el interior, la reforma reorganizará los espacios alrededor de un eje central con patios de luz. El edificio incorporará oficinas, salas de reuniones, áreas institucionales flexibles, zonas de representación y una vivienda destinada a autoridades.
La cubierta tendrá también un papel destacado. El proyecto la plantea como una “quinta fachada”, con vegetación y espacios de estancia, reforzando la idea de un edificio más eficiente, más verde y mejor adaptado a las exigencias climáticas actuales.
La intervención priorizará la conservación de los elementos originales del palacio. Se restaurarán revestimientos, pinturas murales y detalles decorativos, con el objetivo de actualizar el uso del edificio sin borrar las capas históricas que han dado forma a su identidad.
La sostenibilidad será otro eje central. La reforma aspira a reducir al mínimo el consumo energético y acercar el edificio a la neutralidad de emisiones, un reto especialmente complejo en un inmueble histórico que deberá adaptarse a nuevos usos administrativos.
El calendario todavía será largo. Una vez adjudicado definitivamente el contrato, el equipo tendrá nueve meses para entregar el proyecto final. Las obras podrían comenzar en 2028 y acabar en 2030, con una ejecución por fases para permitir que el edificio mantenga actividad durante el proceso.
El Palau de Pedralbes arrastra una historia de cambios constantes. Nació como masía en el siglo XVII, fue adquirido por la familia Güell en el XIX y recibió una de sus grandes reformas con la intervención de Antoni Gaudí. Más tarde fue residencia real, sede vinculada a la República, residencia de Franco y espacio institucional.
Ahora, el edificio vuelve a cambiar de etapa. Su conversión en segunda sede de la Generalitat reforzará el peso institucional de Les Corts y abrirá una nueva pregunta sobre el futuro de los grandes edificios históricos de Barcelona: cómo hacerlos útiles para la ciudad actual sin convertirlos en simples decorados del pasado.