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El incendio en Granollers paraliza la R3 y complica la movilidad en Sant Joan

La movilidad de Sant Joan se ha complicado este miércoles en Catalunya por una nueva incidencia en Rodalies. La línea R3 ha quedado suspendida durante buena parte del día por un incendio de vegetación en la zona de Granollers-Canovelles, que ha afectado directamente a la infraestructura ferroviaria.

Foto por Manuel Milan / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El corte ha obligado a interrumpir la circulación en toda la línea, una de las conexiones clave entre Barcelona, el Vallès Oriental, Osona y el Ripollès. La incidencia ha llegado en una jornada festiva, con muchos desplazamientos de regreso tras la verbena y otros viajes de ocio propios del 24 de junio.

El fuego se ha declarado junto al entorno ferroviario y ha afectado al sistema de regulación del tráfico de trenes. Por seguridad, la circulación quedó suspendida mientras los equipos de emergencia trabajaban en la zona y los técnicos revisaban el estado de la infraestructura.

Renfe ha derivado a los viajeros al servicio alternativo por carretera ya previsto para la R3, con autobuses entre Fabra i Puig y Puigcerdà/La Tor de Querol. Aun así, el cambio ha supuesto más tiempo de viaje, esperas y una mañana especialmente incómoda para quienes dependían del tren.

La línea ha recuperado la circulación hacia las 19:00 horas, una vez extinguido el incendio y comprobadas las condiciones de seguridad. El restablecimiento no evitó que muchos usuarios arrastraran retrasos y cambios de ruta durante buena parte del día.

La incidencia se suma a una semana especialmente difícil para la R3. La línea ya había sufrido afectaciones por robos de cable y problemas de infraestructura, una situación que vuelve a poner el foco en la fragilidad de una red que acumula obras, averías y cortes recurrentes.

El incendio de Granollers no fue el único problema ferroviario de la jornada. Sant Joan también dejó incidencias en otras líneas de Rodalies y afectaciones puntuales en la alta velocidad, convirtiendo el festivo en un día complicado para moverse en tren por Catalunya.

Para los viajeros, el episodio ha vuelto a mostrar una realidad conocida: cuando la R3 se detiene, el impacto va mucho más allá de una estación concreta. Municipios enteros del corredor quedan pendientes de autobuses, avisos de última hora y trayectos mucho más largos de lo habitual.

La jornada deja una imagen poco festiva de Sant Joan en el transporte público. Mientras las playas y las calles recuperaban la normalidad tras la verbena, muchos usuarios de Rodalies han tenido que resolver su día entre retrasos, buses alternativos y la sensación de que cualquier incidencia puede desordenar por completo la movilidad metropolitana.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID48933

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