La iluminación pesa mucho menos que en 1974 y el ahorro actual se mueve entre el 0 y el 0,1 %
En las viviendas, la iluminación ya supone solo entre el 3 y el 5 % del consumo; en los servicios, entre el 12 y el 15 %. Con estas cifras, el ahorro energético del cambio de hora se ha reducido hasta situarse entre el 0 y el 0,1 %, según Ivan Capdevila, director de Energía y Sostenibilidad de WATTEGA (ARCbcn & ERF) y miembro de la junta directiva del Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya.
Los LED han cambiado las cuentas
El cambio horario se implantó de forma estable en 1974, tras la crisis del petróleo. La idea era aprovechar mejor la luz natural de las tardes y gastar menos electricidad en iluminación. En aquel momento, Capdevila calcula que el ahorro podía rondar entre el 3 y el 5 %.
La tecnología LED, introducida durante los últimos 15 años, ha hecho que iluminar las casas y los servicios requiera mucha menos electricidad. Cuando se instauró la medida, la iluminación representaba el 15 % o más del consumo de los hogares. En los servicios, podía alcanzar entre el 30 y el 40 %.
Al mismo tiempo ha aumentado el peso de otros consumos, como el aire acondicionado y los electrodomésticos. Así que adelantar o retrasar los relojes cada seis meses —en primavera y en otoño— apenas influye ya en el gasto energético total.
La Unión Europea sigue sin cerrar el debate
La posibilidad de acabar con el cambio de hora lleva años sobre la mesa de la Unión Europea, pero las negociaciones entre los estados miembros no han llegado a un acuerdo. La Comisión Europea ha criticado que, tras ocho años de conversaciones, la propuesta siga bloqueada en el Consejo de la UE.
Anna-Kaisa Itkonen, portavoz comunitaria a cargo de Energía, recordó que Bruselas fijó su posición en 2018. La iniciativa permanece “encallada” en el Consejo y el estudio sobre el asunto que Bruselas debía presentar a finales de año sigue sin fecha. Itkonen explicó que trabajan en él, aunque todavía no saben cuándo podrán publicarlo.
¿Qué horario se ajusta mejor al cuerpo?
Parte de la ciudadanía prefiere conservar las tardes más largas del horario de verano y mira con recelo la opción de mantener todo el año el horario de invierno. Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que este último se ajusta mejor a los ritmos naturales del cuerpo humano.
Antes de introducir el horario de verano, se mantenía el horario de invierno durante todo el año. El cambio se planteó para alargar las tardes; el ahorro que lo justificó entonces, según Capdevila, hoy es entre marginal y nulo.