Los trabajos se realizarán durante la noche para aprovechar la menor intensidad de tráfico del verano y reducir el impacto sobre la movilidad diaria. La actuación permitirá instalar las grandes placas que servirán de base para la futura cubierta de la ronda.
Por las dimensiones de estas piezas y la maquinaria necesaria, la operación no puede ejecutarse con la circulación habitual de las horas punta. El objetivo es mantener abierta la infraestructura durante el día y concentrar las afectaciones en la franja nocturna.
Las modificaciones no terminarán ahí. Entre el 3 y el 24 de agosto desaparecerá un carril derecho en cada sentido, una restricción necesaria para continuar con la colocación del techo definitivo sobre la infraestructura.
Los conductores que utilicen habitualmente este tramo deberán prever más tiempo de viaje y seguir la señalización provisional instalada durante las obras. Los desvíos estarán habilitados por las vías laterales para mantener la conexión entre los distintos barrios.
La intervención forma parte de un proyecto que pretende cubrir uno de los puntos donde la Ronda de Dalt actúa como barrera entre zonas residenciales. La nueva plataforma permitirá recuperar espacio para el uso ciudadano una vez finalicen las obras.
En total se ganarán unos 340 metros de superficie para zonas verdes y espacios de estancia, de los que alrededor de 200 ya están terminados. La construcción de la cubierta continuará hasta 2027 y la urbanización definitiva está prevista para 2028.
Las molestias serán temporales, pero el cambio será permanente. Donde hoy circulan miles de vehículos cada día, el proyecto dibuja un nuevo espacio para pasear, descansar y conectar barrios que durante décadas han permanecido separados por una de las principales vías rápidas de Barcelona.