Varias estaciones del metro de Barcelona afrontan obras que alteran la movilidad. Av. Carrilet y Plaça de Sants verán cambios en accesos y ascensores. Los usuarios deben planificar sus trayectos. Las mejoras buscan una red más accesible.
Quienes utilizan el metro de Barcelona notarán cambios importantes en su rutina durante las próximas semanas. Las obras en puntos estratégicos de la red afectarán la accesibilidad y los desplazamientos diarios, especialmente para quienes dependen de ascensores o buscan trayectos sin barreras arquitectónicas.
En la estación de Av. Carrilet, los ascensores que conectan con el andén dirección Fondo de la L1 estarán fuera de servicio hasta, al menos, el 27 de febrero. Esta interrupción complica el acceso para personas con movilidad reducida y obliga a planificar alternativas, sobre todo en los desplazamientos entre Barcelona y L’Hospitalet.
Al mismo tiempo, Plaça de Sants inicia una transformación profunda. La reforma integral de la L5 en esta estación busca eliminar obstáculos y facilitar el paso a todos los usuarios. El proyecto, con una inversión de 15,2 millones de euros, supone la primera fase de la modernización total del intercambiador entre L1 y L5. Entre las novedades, destaca la construcción de un vestíbulo más amplio, la instalación de tres nuevos ascensores y la apertura de dos salidas de emergencia adicionales. También se renovará el acceso desde la calle Joan Güell.
Por otro lado, los talleres y cocheras de Can Boixeres, en L’Hospitalet, también serán objeto de mejoras. Las obras, previstas para el verano y con una duración de 15 meses, permitirán ampliar la capacidad de estacionamiento de trenes y adaptar las instalaciones a las necesidades actuales de la L5.
La movilidad en Barcelona evoluciona constantemente para responder a las demandas de una ciudad dinámica. Las reformas en el metro no solo buscan modernizar infraestructuras, sino también garantizar que todos los usuarios, independientemente de su movilidad, puedan desplazarse con mayor comodidad y seguridad. Estos trabajos, aunque temporales, marcan el ritmo de una red que aspira a ser más inclusiva y eficiente.