El Fòrum se convirtió en el principal punto de encuentro de la ciudad. Cerca de 27.000 aficionados siguieron el partido en la pantalla gigante instalada junto al litoral y celebraron el título entre banderas, camisetas, cánticos y teléfonos levantados para grabar el momento.
La explanada fue vaciándose de manera progresiva después de la final. Pasada la una de la madrugada, la circulación de personas y los accesos de la zona comenzaron a recuperar la normalidad, después de varias horas de fuerte presencia policial y grandes concentraciones.
La plaza de Catalunya reunió a otras 13.000 personas y volvió a funcionar como uno de los escenarios centrales de las celebraciones deportivas en Barcelona. La concentración obligó a limitar el tráfico en los alrededores mientras la fiesta se extendía por las calles próximas y la parte alta de la Rambla.
También hubo grupos numerosos en el Arc de Triomf, donde se congregaron unas 5.000 personas, y en la plaza de Espanya, con alrededor de un millar. A medida que avanzó la madrugada, se fueron reabriendo las vías afectadas y recuperando los recorridos habituales por el centro.
Unos 300 agentes de los Mossos d’Esquadra participaron en el dispositivo de seguridad. Dos personas fueron detenidas por el robo violento de un teléfono móvil en la ronda de Sant Pau y una tercera por el hurto de una mochila. Los agentes también denunciaron a una persona por desobediencia.
El Servei d’Emergències Mèdiques atendió a 29 personas, en su mayoría por lesiones de carácter leve. Dieciséis tuvieron que ser trasladadas a centros sanitarios como el Hospital Clínic, el Hospital del Mar y el CUAP Manso, mientras que el resto recibió el alta en el mismo lugar.
La imagen de la noche quedó repartida entre el frente marítimo y el centro: multitudes frente a las pantallas, estaciones llenas y calles ocupadas por grupos que alargaron la celebración. El Fòrum confirmó su papel como gran recinto para seguir acontecimientos deportivos sin concentrar toda la presión en el corazón de Barcelona.