El crecimiento de espectadores es moderado pero suficiente para establecer un nuevo máximo. Son cerca de 40.000 asistentes más que en la temporada 2024-2025, cuando se contabilizaron 3,13 millones. La recaudación, sin embargo, avanza mucho más deprisa: alcanza exactamente 103.093.801 euros, un 9,5% más que el curso anterior.
También se llenaron más las salas. La ocupación media subió más de tres puntos hasta situarse en el 67%, después de una temporada con 1.289 espectáculos y 13.196 funciones. Los datos confirman que superar los tres millones de espectadores en 2024 no fue un fenómeno puntual: Barcelona lleva ya tres temporadas consecutivas por encima de ese umbral.
Los grandes montajes explican parte del resultado. El Mago Pop, en el Teatre Victòria, encabezó la clasificación de espectáculos con mayor asistencia, seguido por El fantasma de la ópera en el Tívoli e Improshow en el Teatreneu. Entre los títulos con más público estuvieron también L'amor venia amb taxi, en el Romea, y Hamlet, con Albert Pla y Peyu, en el Coliseum.
Pero el crecimiento no se concentra únicamente en los grandes escenarios del Paral·lel o el centro. Las salas de hasta 200 localidades reunieron 421.865 espectadores, un 13% más que el año anterior. Su facturación aumentó todavía más, un 20%, hasta alcanzar los 6,7 millones de euros, y su ocupación media llegó al 65,6%.
El dato es relevante para el tejido cultural de los barrios porque estas salas pequeñas dependen menos de grandes musicales y producciones de larga duración. Su crecimiento indica que el aumento de público está llegando también a espacios de formato reducido y a una cartelera mucho más fragmentada.
La producción local mantiene además un peso mayoritario. El 58% de los montajes exhibidos durante la temporada fueron producciones catalanas y el 49% correspondió a autores catalanes. En cuanto al idioma, el 41% de los espectáculos se representó en catalán y el 32% en castellano.
La distribución del público amplía esa diferencia: el 49% de los espectadores eligió funciones en catalán, frente al 35% que asistió a espectáculos en castellano. ADETCA también constata un crecimiento de los espectadores jóvenes, aunque todavía no ha divulgado un desglose de edades suficientemente detallado como para medir cuánto ha aumentado cada grupo.
Este año hay además una fotografía más completa fuera de Barcelona. Por primera vez se han presentado datos conjuntos de la actividad escénica profesional de Catalunya: 4.081.780 espectadores, 115,6 millones de euros de recaudación y una ocupación media también del 67%. Esto significa que aproximadamente tres de cada cuatro espectadores contabilizados en el conjunto catalán asistieron a una función en Barcelona.
El balance se conoció coincidiendo con el inicio de la nueva temporada y con la 25ª edición de Catalunya aixeca el teló. Barcelona parte así de un máximo histórico, aunque el sector mantiene pendientes cuestiones como la financiación pública, la burocracia, la renovación de públicos y la supervivencia de las salas más vulnerables.