La licitación incluye cuatro motos eléctricas de tipo trail con distintivos policiales, 18 maxiescúteres eléctricos sin rotulación y dos motocicletas térmicas de gran cilindrada. Se incorporarán a un parque móvil que ya ronda los 600 vehículos y que resulta clave para patrullar zonas donde el coche es menos ágil.
Las motos no llegarán directamente del concesionario a la calle. La empresa adjudicataria tendrá que transformarlas para uso policial, instalar el equipamiento necesario, legalizar las modificaciones y encargarse de la matriculación y la documentación. Antes del suministro definitivo deberá presentar además una unidad piloto de cada modelo para que el Ayuntamiento compruebe que cumple los requisitos.
Las especificaciones cambian según el tipo de vehículo. Las motos trail eléctricas deberán alcanzar como mínimo 30 kW de potencia y ofrecer 140 kilómetros de autonomía urbana. Los maxiescúteres necesitarán al menos 11 kW y una autonomía que llegue a los 200 kilómetros, con un consumo máximo fijado en 10 kWh por cada 100 kilómetros.
Las dos unidades térmicas deberán montar motores bicilíndricos de cuatro tiempos, refrigeración líquida y una potencia máxima de 56 CV. Su consumo no podrá superar los 4,2 litros por cada 100 kilómetros. Todas las motocicletas contarán, además, con una batería suplementaria destinada a alimentar los dispositivos policiales instalados.
El contrato pone también el foco en la durabilidad. Las garantías previstas irán de tres a cinco años y el proveedor tendrá que asegurar la disponibilidad de piezas de recambio durante al menos una década, una condición especialmente importante en vehículos sometidos a un uso intensivo diario.
La operación se suma a otra renovación reciente de la flota mediante el renting de una veintena de motocicletas de combustión, adjudicado por cerca de 900.000 euros. Esas unidades seguirán circulando hasta alcanzar los 57.000 kilómetros, de modo que durante un tiempo convivirán distintos tipos de motores dentro del cuerpo.
Para los vecinos, el cambio será más visible en la calle que en los números del contrato. Las motos permiten a los agentes moverse con rapidez entre el tráfico, acceder a calles estrechas y cubrir incidencias en distintos barrios. La renovación deja una Guardia Urbana con más vehículos eléctricos, pero también con una flota pensada para aguantar muchas horas de servicio sin perder autonomía ni capacidad de respuesta.