La ola de calor y las temperaturas muy altas en Catalunya han obligado a reforzar la prevención. El riesgo de incendio será uno de los grandes focos de atención, especialmente en zonas próximas a Collserola, Montjuïc y otros espacios con vegetación donde una imprudencia con fuego o petardos puede tener consecuencias graves.
Los Bomberos de la Generalitat aumentarán sus efectivos en toda Catalunya, mientras que Bombers de Barcelona centrará parte de la vigilancia en los puntos forestales más sensibles de la ciudad. También se controlará la acumulación de materiales combustibles y se actuará sobre posibles hogueras no autorizadas.
La Guardia Urbana reforzará su presencia durante toda la noche, con especial atención al frente marítimo, los barrios con más celebraciones y los accesos a zonas con gran concentración de personas. También habrá controles de alcohol y drogas, y se podrán aplicar restricciones de movilidad si se producen aglomeraciones.
Las playas volverán a ser el epicentro de la verbena. El litoral barcelonés concentra cada año a decenas de miles de personas, y el año pasado reunió a unas 92.000 en cinco kilómetros de arena. La fiesta podrá alargarse hasta primera hora de la mañana, pero a las 6:30 se iniciará el desalojo para permitir la limpieza intensiva antes del baño matinal.
El Ayuntamiento también reforzará los servicios de limpieza, uno de los puntos más sensibles tras una noche con comida, botellas, restos de petardos y grandes concentraciones en la arena. El objetivo es que las playas puedan volver a estar operativas lo antes posible durante la mañana del 24 de junio.
Este año se han autorizado 99 puntos de venta de petardos en Barcelona. La recomendación municipal es usarlos con prudencia, lejos de vegetación, fachadas, papeleras, contenedores y zonas donde puedan provocar incendios o accidentes. La combinación de pirotecnia, calor y viento puede aumentar el riesgo en pocos segundos.
La noche contará además con dos puntos Lila en el paseo de la playa del Somorrostro y en el de Bogatell, activos de 23:00 a 6:00. Estos espacios servirán para prevenir, atender y acompañar posibles casos de violencia machista o LGTBIfóbica durante la celebración.
El transporte público será clave para moverse sin coche. El metro funcionará durante 43 horas seguidas, desde las 5:00 del 23 de junio hasta la medianoche del día 24, con hasta 18 trenes adicionales en las franjas de mayor demanda. La línea 4 será una de las más reforzadas por su conexión con las playas.
Sant Joan seguirá siendo una de las noches más esperadas de Barcelona, pero también una de las más exigentes para la ciudad. Este año, la fiesta llega con una advertencia clara: disfrutar será compatible con celebrar con cuidado, moverse en transporte público y evitar cualquier gesto que pueda convertir una noche popular en una emergencia.