El primer piloto abrirá en la Marina del Prat Vermell en 2027
¿Un supermercado público en Barcelona? Sí, y no es ciencia ficción. El Ayuntamiento ha anunciado que en 2027 abrirá el primer establecimiento de este tipo en la Marina del Prat Vermell, con la idea de extender la red a otros barrios donde comprar productos frescos y asequibles no siempre es fácil.
La propuesta, que recuerda al modelo presentado en Nueva York, ha puesto sobre la mesa un debate que va mucho más allá de la alimentación: ¿puede una gran ciudad garantizar comida de calidad para todos, sin importar el bolsillo?
Un modelo importado de Nueva York
La inspiración viene de lejos, o más bien de Nueva York, donde el alcalde Zohran Mamdani ha impulsado una red de supermercados públicos con precios accesibles. Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, se reunió recientemente con Mamdani en la cumbre Urban 20 y decidió adaptar la idea a la realidad barcelonesa.
El plan prevé instalar estos comercios en locales municipales, gestionados por entidades sin ánimo de lucro y con el apoyo del Ayuntamiento. El objetivo es claro: que cualquier persona, viva donde viva y gane lo que gane, pueda llenar la nevera con productos frescos y de calidad.
Formación y empleo en el corazón del proyecto
No solo se trata de vender fruta y pescado a buen precio. El proyecto también quiere servir de trampolín laboral: los supermercados estarán vinculados a programas de formación profesional en oficios como frutería, pescadería o atención al público. Así, además de facilitar la compra, se abren nuevas oportunidades de empleo para quienes buscan una salida laboral.
¿Dónde y cuándo llegará el primer supermercado público?
Por ahora, solo hay un piloto confirmado: la Marina del Prat Vermell será el primer barrio en estrenar este modelo, con apertura prevista a lo largo de 2027. Si la experiencia funciona, la red se ampliará a otras zonas vulnerables o de nueva creación donde el acceso a productos básicos es más complicado.
Críticas y dudas desde la oposición
La noticia no ha gustado a todos. Junts, PP y Vox han calificado la iniciativa de «populista» y advierten que podría suponer una «competencia desleal» para los supermercados y pequeños comercios de la ciudad. Incluso Barcelona en Comú ha mostrado su escepticismo, tachando el anuncio de «insuficiente» y «vacío» por falta de un proyecto concreto.
En una ciudad donde la vida se encarece y la desigualdad se cuela en la cesta de la compra, la apuesta por supermercados públicos asequibles es, como mínimo, una declaración de intenciones. Si el piloto de la Marina del Prat Vermell logra demostrar que otra forma de comprar es posible, Barcelona podría marcar un precedente en la lucha por una alimentación digna y accesible para todos. Pero, como siempre, el verdadero examen llegará cuando los vecinos crucen por primera vez esas puertas.