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Barcelona prepara el pago directo con tarjeta en el transporte público para 2027

Barcelona prepara uno de los cambios más esperados en el acceso al transporte público. La ATM trabaja para que a partir de 2027 sea posible pagar determinados viajes directamente con una tarjeta bancaria o un móvil, acercándolos a las mismas validadoras que hoy utiliza la T-mobilitat.

Foto por Lemon_Photo / Shutterstock / FOTODOM
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Barcelona prepara el pago directo con tarjeta en el transporte público para 2027

La primera fase estará centrada en los billetes sencillos, pensados sobre todo para viajeros ocasionales y turistas. La idea es evitar que quien necesita hacer uno o pocos trayectos tenga que comprar previamente un soporte o pasar por una máquina antes de acceder al metro, subir al autobús o utilizar otros servicios.

El proyecto aprovechará la infraestructura desplegada con la T-mobilitat. Las validadoras actuales deberán reconocer también tarjetas bancarias con tecnología contactless, separando la gestión del transporte de la operación financiera que autoriza y liquida cada pago.

La implantación no será automática en toda la red. Aunque la ATM coordina el sistema tarifario integrado, los billetes sencillos dependen de cada operador, por lo que compañías como TMB, FGC, Renfe o TRAM tendrán que adaptar sus servicios y dar luz verde al nuevo modelo.

La complejidad aumenta en los autobuses urbanos e interurbanos, donde el ecosistema de la T-mobilitat reúne a decenas de empresas diferentes. En total, el sistema ya integra a más de 70 operadores, uno de los motivos por los que la extensión del pago bancario requiere una implantación coordinada y progresiva.

En los autobuses de TMB, pagar un billete sencillo con tarjeta ya es posible desde hace años, aunque mediante terminales específicos. El siguiente paso será integrar esa función en las propias validadoras, haciendo que el gesto para entrar sea prácticamente el mismo tanto con una T-mobilitat como con una tarjeta bancaria.

El contrato que prepara la ATM ronda los 3,46 millones de euros y contempla dos años de explotación, con posibilidad de prórroga. Los pliegos dejan además abierta una evolución posterior hacia sistemas más complejos, en los que una tarjeta bancaria pueda servir para algo más que pagar un único desplazamiento.

Para el usuario, el cambio será especialmente visible en viajes improvisados: llegar a una estación, acercar la tarjeta y continuar el trayecto sin comprar antes un billete. Barcelona se acerca así al modelo que ya utilizan otras grandes redes europeas, aunque en 2027 el objetivo será todavía más concreto: hacer mucho más sencillo el billete ocasional sin desmontar el ecosistema de títulos de la T-mobilitat.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID49659