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Barcelona construye un nuevo depósito gigante para evitar inundaciones durante las lluvias torrenciales

Barcelona ampliará su sistema de protección frente a las inundaciones con un nuevo depósito subterráneo capaz de almacenar 100 millones de litros de agua. La instalación, situada en la rambla de Prim, en Sant Martí, entrará en funcionamiento en 2028 y será la primera incorporación a esta red desde 2013.

Foto por Michael Niehaus / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·
Barcelona construye un nuevo depósito gigante para evitar inundaciones durante las lluvias torrenciales

Bajo las calles de Barcelona existe una infraestructura que resulta fundamental cuando llegan las lluvias intensas. Se trata de una red de grandes depósitos subterráneos que almacenan temporalmente el agua para impedir que se acumule en la superficie y provoque inundaciones.

Actualmente, la ciudad dispone de 15 depósitos con una capacidad conjunta de 450.000 metros cúbicos, equivalentes a 450 millones de litros.

Esta red volverá a crecer en 2028 con la puesta en marcha de una nueva instalación en la rambla de Prim, junto a la Via Trajana, que permitirá reforzar la protección del distrito de Sant Martí.

Un depósito de 100 millones de litros en Sant Martí

El nuevo depósito tendrá capacidad para retener aproximadamente 100.000 metros cúbicos de agua de lluvia, lo que equivale a 100 millones de litros.

La infraestructura se encuentra actualmente ejecutada al 50 %, según ha explicado la teniente de alcaldía de Urbanismo y Acción Climática, Laia Bonet.

Su entrada en servicio está prevista para 2028 y supondrá la primera ampliación de la red de depósitos pluviales de Barcelona en unos 15 años.

La última instalación incorporada fue el depósito de las Rieres d'Horta, inaugurado en 2013 y con capacidad para almacenar unos 90.000 metros cúbicos.

El nuevo equipamiento de Sant Martí permitirá recoger parte del agua que circula por la red de drenaje durante los episodios de precipitaciones intensas, reduciendo el riesgo de desbordamientos en las calles.

Las lluvias de octubre pusieron a prueba los 15 depósitos de Barcelona

La importancia de estas instalaciones quedó especialmente clara durante el episodio de lluvias del 3 y 4 de octubre de 2026.

Por primera vez, los 15 depósitos municipales llegaron a funcionar al 100 % de su capacidad operativa.

Durante aquel fin de semana, las instalaciones se llenaron y vaciaron, en conjunto, el equivalente a dos veces y media su capacidad total.

Este funcionamiento permitió gestionar grandes volúmenes de agua en poco tiempo y aliviar la presión sobre la red de alcantarillado.

Los depósitos no almacenan el agua de forma permanente. Su función es retenerla durante los momentos de mayor intensidad de lluvia y liberarla progresivamente cuando la red puede asumir el caudal.

Barcelona invertirá 200 millones de euros en ampliar la red

La rambla de Prim no es el único punto donde el Ayuntamiento quiere construir nuevas infraestructuras de este tipo.

El gobierno municipal prevé destinar unos 200 millones de euros durante el mandato a reforzar el sistema de drenaje y ampliar la red de depósitos.

Entre los proyectos en los que ya se trabaja figuran otras tres instalaciones:

  • Bac de Roda, para mejorar la gestión del agua de lluvia en su entorno.
  • La Sagrera, vinculada a las necesidades de la futura estación ferroviaria.
  • Vallcarca, concebida para reducir el riesgo de inundaciones en la futura rambla verde.

Con estas actuaciones, Barcelona prevé incorporar al menos cuatro nuevos depósitos, incluido el de la rambla de Prim.

El objetivo a largo plazo es continuar desarrollando la red con hasta 29 depósitos adicionales, según la planificación municipal.

Para hacerlo posible, el Plan director integral del saneamiento de Barcelona contempla la reserva de terrenos destinados a futuras instalaciones.

Cómo funcionan los depósitos subterráneos contra las inundaciones

No todos los depósitos de Barcelona cumplen exactamente la misma función. Su ubicación determina qué problemas deben resolver durante una tormenta.

Los situados en las zonas altas retienen el agua antes de que descienda hacia los barrios de menor altitud, donde podría acumularse.

En las zonas bajas, las instalaciones ayudan a evitar que el agua de lluvia mezclada con residuos y contaminantes llegue directamente al mar o a los ríos sin pasar por un sistema de depuración.

Los depósitos ubicados en zonas intermedias combinan ambas funciones y permiten adaptar la gestión del agua a las características de cada episodio de lluvia.

De esta manera, la red no solo contribuye a prevenir inundaciones, sino también a reducir el impacto ambiental de los desbordamientos del alcantarillado.

Más zonas verdes y pavimentos que absorban el agua

La construcción de grandes depósitos es solo una parte de la estrategia municipal para adaptar Barcelona a las precipitaciones intensas.

El Ayuntamiento también está extendiendo los llamados sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), que facilitan la infiltración del agua de lluvia en el terreno.

Estos sistemas pueden incorporar superficies permeables, zonas vegetadas y otros elementos que permiten retener o absorber parte del agua antes de que llegue al alcantarillado.

Según los datos municipales, su presencia en Barcelona se ha triplicado recientemente.

La combinación de depósitos subterráneos y superficies capaces de absorber el agua busca reducir la vulnerabilidad de la ciudad ante las tormentas.

Con la entrada en funcionamiento del depósito de la rambla de Prim en 2028, Barcelona sumará otros 100 millones de litros de capacidad de almacenamiento, una ampliación destinada especialmente a proteger Sant Martí durante los episodios de lluvias torrenciales.

Fuente: beteve.cat.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID50311