El primer paso llegará antes de que termine 2026. El consistorio prevé poner a disposición del programa tres solares situados en Nou Barris, Sant Andreu y Horta-Guinardó, donde podrán desarrollarse las primeras 179 viviendas.
La fórmula elegida será el derecho de superficie. El Ayuntamiento conserva la titularidad del suelo y lo cede durante un periodo de 75 años para que puedan construirse viviendas de protección oficial. De esta manera, el terreno no se vende ni desaparece del patrimonio municipal.
CCOO y UGT no construirán directamente todos los edificios. Los sindicatos actuarán como intermediarios para movilizar cooperativas y entidades capaces de sacar adelante las promociones. UGT trabajará a través de su cooperativa Llar Unió Catalònia, mientras que CCOO seleccionará cooperativas para participar en los distintos proyectos.
Las viviendas estarán sujetas a los requisitos de protección oficial y se adjudicarán entre personas que cumplan las condiciones establecidas para acceder a este tipo de vivienda. El detalle de cada promoción, sus plazos y las condiciones económicas concretas se irá definiendo a medida que se asignen los solares.
El acuerdo recupera además una vía de colaboración que Barcelona ya había explorado anteriormente. El Ayuntamiento había firmado protocolos con organizaciones sindicales para utilizar suelo municipal en promociones protegidas, algunas de ellas también mediante derechos de superficie de 75 años.
El nuevo programa se suma a otras fórmulas con las que el gobierno municipal intenta aumentar la producción de vivienda asequible sin depender únicamente de promociones construidas directamente por el Ayuntamiento. Cooperativas, fundaciones y entidades sociales participan ya en proyectos desarrollados sobre terrenos públicos.
La cifra de 1.500 viviendas representa el objetivo para toda una década, por lo que no supone la incorporación inmediata de 1.500 pisos al parque protegido. La primera referencia concreta son las 179 viviendas previstas en los tres solares que deberán ponerse en marcha antes de finalizar este año.
Para Nou Barris, Sant Andreu y Horta-Guinardó, esos primeros proyectos servirán también como prueba del nuevo modelo. A partir de su desarrollo, Ayuntamiento y sindicatos deberán ir identificando nuevos terrenos hasta alcanzar el objetivo acordado para los próximos diez años.