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Barcelona busca más vuelos directos a Asia y EE UU tras la crisis en Oriente Medio

Barcelona quiere volar más lejos sin depender tanto de escalas en Oriente Medio. La crisis aérea provocada por el conflicto en la región ha dejado una lección clara para El Prat: cuando hubs como Doha, Dubái o Abu Dabi se bloquean, las conexiones con Asia, Oceanía y parte de África se vuelven mucho más frágiles. Ahora, el aeropuerto busca reforzar sus rutas directas de largo radio, especialmente hacia Asia y Estados Unidos.

Foto por martin SC photo / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El cambio de estrategia no sale de la nada. Durante la última crisis en Oriente Medio, varias aerolíneas suspendieron vuelos y se cerraron espacios aéreos clave, afectando rutas que conectaban Barcelona con Asia a través del Golfo. El golpe se notó incluso en plena semana del Mobile World Congress, cuando El Prat esperaba gestionar más de 9.000 vuelos y cerca de 1,75 millones de pasajeros.

El Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona quiere aprovechar ese contexto para defender una idea sencilla: cuantos más vuelos directos tenga la ciudad, menos dependerá de terceros aeropuertos en momentos de tensión internacional. El objetivo es reforzar conexiones intercontinentales, recuperar rutas pendientes y atraer nuevas aerolíneas hacia mercados donde Barcelona todavía tiene margen de crecimiento.

Estados Unidos ya está tirando del crecimiento. Delta ha estrenado este mayo la ruta directa Barcelona-Seattle, con tres frecuencias semanales, una conexión importante para turismo, empresa y tecnología. A esto se suma el refuerzo de la oferta transatlántica con rutas a ciudades como Boston, Nueva York, Atlanta, Miami, Chicago, Washington, San Francisco o Los Ángeles, según temporada y aerolínea.

El Prat llega este 2026 a 63 rutas internacionales de largo radio, con nuevas incorporaciones como Seattle, Lima y El Salvador, y con la vista puesta en Asia. La nueva ruta de Level a Lima empezará el 9 de junio con tres frecuencias semanales, reforzando también el papel de Barcelona hacia América Latina.

Asia es la pieza más delicada. Barcelona ya ha recuperado o reforzado conexiones con China y Corea en los últimos años, pero sigue teniendo menos vuelos directos que otros grandes aeropuertos europeos. La crisis en el Golfo ha dado más argumentos a quienes defienden rutas sin escala hacia destinos asiáticos: no solo por comodidad del pasajero, sino por resiliencia económica, ferias, congresos, logística y atracción de inversión.

La apuesta llega en paralelo al debate sobre la ampliación de El Prat. Aena y el Govern defienden que Barcelona necesita más capacidad para captar vuelos intercontinentales y competir mejor con otros hubs europeos. Los críticos responden que crecer en largo radio puede aumentar la presión turística, las emisiones y el conflicto ambiental en el Delta del Llobregat.

Para quienes viajan desde Barcelona, el cambio se traduciría en algo muy concreto: menos escalas, menos riesgo de quedarse atrapado por una crisis lejana y más opciones para volar directo a grandes mercados. Para la ciudad, el reto es más complejo. Ganar conexiones con Asia y EE UU puede reforzar congresos, universidades, empresas y turismo de mayor gasto, pero también obliga a decidir qué tipo de crecimiento quiere asumir El Prat. Después de la crisis en Oriente Medio, la conectividad ya no se mide solo en destinos. También se mide en independencia.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID48643

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