El cambio afectará directamente a quienes se mueven por el centro, tanto en transporte público como a pie o en coche. La nueva organización desviará parte del tráfico de autobuses hacia la Via Augusta, mientras Francesc Layret avanza en su transformación como bulevar para peatones.
La obra ha sido adjudicada a Rogasa Construcciones y Contratas, S.A.U. y tendrá un plazo de ejecución previsto de cinco meses. El proyecto forma parte de una reordenación más amplia del centro de Badalona, iniciada con la pacificación de Francesc Layret y pensada para reducir el peso del vehículo privado en el corazón de la ciudad.
El nuevo carril bus se implantará en la Via Augusta, en sentido President Companys, y funcionará en sentido contrario a la circulación general. Su función será absorber el paso de autobuses interurbanos que hasta ahora circulaban por Francesc Layret, una de las vías más sensibles del centro.
El tramo principal de actuación se sitúa entre Martí Pujol y President Companys. Allí se intervendrá sobre aceras y calzada, especialmente en el lado mar, para adaptar la calle a su nuevo papel dentro del esquema de movilidad.
Los trabajos incluirán el refuerzo estructural de algunos puntos del talud, una actuación necesaria para garantizar que la vía pueda soportar el paso de autobuses. También se renovará el pavimento, se actualizarán redes de drenaje y saneamiento, y se mejorarán elementos de iluminación y señalización.
La plaza de la Assemblea de Catalunya será otro de los puntos más visibles del proyecto. La actual zona de aparcamiento desaparecerá para dar paso a una plaza pública de uso peatonal, con nuevo pavimento, más vegetación y un sistema de alcantarillado renovado.
Ese cambio no será menor para el día a día del centro. La plaza pasará de funcionar como espacio de paso y estacionamiento a convertirse en una zona de estancia, más conectada con los recorridos peatonales que el Ayuntamiento quiere reforzar en torno a Francesc Layret.
La intervención también llegará al cruce entre Alcalde Xifré y Sant Ramon. Allí se harán ajustes para permitir el giro de los autobuses y encajar la nueva circulación. La operación incluye invertir el sentido de Sant Ramon, una pieza técnica necesaria para que el sistema funcione sin estrangular el tráfico de la zona.
El objetivo municipal es crear una gran isla peatonal en el centro histórico. La idea es que caminar por esta parte de Badalona resulte más cómodo, con menos presión de autobuses y coches, y con un transporte público reorganizado por vías más adecuadas.
La actuación, sin embargo, también traerá meses de obras y cambios en los recorridos habituales. Vecinos, comercios y usuarios del autobús tendrán que adaptarse a cortes, desvíos y ajustes provisionales mientras avanza la reurbanización.
El proyecto tiene además un condicionante patrimonial importante: el subsuelo de esta zona forma parte del entorno de la antigua Bétulo romana. Por eso, los movimientos de tierra estarán sujetos a control arqueológico, especialmente cuando las obras afecten a capas profundas.
Badalona no solo cambia una calle o una plaza. Reordena una parte central de su vida urbana, allí donde se cruzan transporte público, comercio, patrimonio, vecinos y visitantes. La prueba será comprobar si, después de las obras, el centro gana espacio real para caminar sin perder conexión ni accesibilidad.