El itinerario por los salones nobles, con entrada por la fachada gótica de la calle de la Ciutat, propone un viaje por la memoria institucional de la ciudad. Escaleras monumentales, salas históricas y estancias cargadas de simbolismo —como el Saló de Cent o el salón de plenos— revelan cómo arquitectura y política han convivido durante siglos en un mismo espacio. Cada sala conserva huellas del pasado y explica, sin necesidad de palabras, la evolución de Barcelona y de su gobierno municipal.
La experiencia se completa con la subida al mirador Maria Aurèlia Capmany, situado en el Edifici Novíssim y accesible desde la plaza de Sant Miquel. Desde allí, la ciudad se despliega en una panorámica de 360 grados que permite reconocer tejados, plazas y avenidas desde una perspectiva poco habitual.
La visita, accesible para personas con movilidad reducida, convierte el Ayuntamiento en un lugar de encuentro abierto, donde el patrimonio deja de ser distante y pasa a formar parte de la celebración colectiva.