A continuación, la ciudad se transforma con la llegada del Correfoc de Santa Eulàlia. Criaturas emblemáticas como el Drac de la Ciutat Vella, la Víbria, la Tarasca, la Mulassa, el Bou de Barcelona, la Arpella del Barri Gòtic y el Dofí del Casc Antic recorren las calles acompañadas por los Diables del Barri Gòtic, la Kinta Forka y los Tarascaires. Entre chispas, tambores y olor a pólvora, el desfile avanza convirtiendo el espacio urbano en un escenario vivo donde tradición y espectáculo se entrelazan.
El recorrido parte de la plaza Reial y continúa por la calle de Colom, La Rambla y la calle de Ferran hasta llegar a la plaza de Sant Jaume, donde, hacia las 20.45 horas, el pasacalle culmina con un gran espectáculo de fuego y truenos. Un final intenso que resume el espíritu festivo de Santa Eulàlia y la fuerza colectiva de la cultura popular barcelonesa.