Durante todo el verano, cada miércoles y sábado, el espacio proyectará piezas de animación y cine experimental pensadas para compartir en familia y mirar el mundo urbano desde perspectivas inesperadas.
La programación se divide en tres bloques temáticos que mezclan clásicos de la animación, cortometrajes contemporáneos y propuestas visuales poco habituales. Desde las aventuras de un topo perdido en la ciudad hasta películas hechas con juguetes en movimiento o retratos urbanos cercanos al documental, cada sesión explora cómo cineastas y artistas han imaginado las calles, los edificios y la vida cotidiana.
El ciclo reúne nombres y estilos muy distintos, combinando obras históricas con piezas experimentales capaces de despertar la curiosidad tanto de niños como de adultos. Stop motion, dibujos animados, collages visuales y pequeñas historias urbanas conviven en una programación donde la creatividad importa más que la duración o el formato.
Más que una sesión de cine, la propuesta funciona como una invitación a observar la ciudad de otra manera: con sorpresa, juego y ganas de descubrir lo que normalmente pasa desapercibido.