Durante la jornada, autores de origen asiático firman sus obras y comparten tiempo con los lectores, convirtiendo cada ejemplar en algo más que una compra. A ese gesto se suma un detalle cuidado: un exlibris especial ilustrado por la artista vietnamita Kim Ly, concebido para esta edición y pensado para acompañar cada libro como una marca personal.
La celebración también incorpora símbolos reinterpretados con delicadeza. Las clásicas rosas de Sant Jordi conviven con versiones en origami y pequeños dragones de papel creados por Yuko Nakajima, piezas que trasladan la tradición a otro lenguaje sin perder su esencia.
Así, Casa Asia propone un Sant Jordi que cruza culturas sin estridencias, donde la lectura se convierte en punto de encuentro y la tradición se abre a nuevas voces.
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