A través de fotografías, documentos, piezas originales y testimonios, la exposición recorre la evolución del barrio desde 1905 hasta la actualidad. En ese viaje aparecen las grandes transformaciones urbanísticas, los cambios sociales y la vida cotidiana de varias generaciones, siempre con los gigantes como testigos silenciosos de la historia.
Más que una exposición sobre cultura popular, Miradas de Gigante habla de identidad y memoria colectiva. Explica cómo tradiciones como los gigantes han contribuido a mantener vivo el sentimiento de pertenencia incluso en momentos de profundas transformaciones, cuando el barrio cambió de aspecto y muchos de sus vecinos tuvieron que marcharse.
Roc y Laieta son mucho más que dos figuras festivas. Representan la capacidad de una comunidad para conservar sus raíces, transmitir sus costumbres y fortalecer los vínculos entre generaciones. Una invitación a mirar Barcelona desde la altura simbólica de dos gigantes que llevan más de un siglo caminando junto a la ciudad.