Lejos de una narración pasiva, el espectáculo invita al público a implicarse desde el primer momento. Los niños y niñas participan, opinan y ayudan a resolver las situaciones que se plantean en escena, convirtiéndose en parte activa de la historia. Esa interacción convierte el relato en una experiencia compartida, donde cada decisión cuenta.
El recorrido de la protagonista se transforma así en un aprendizaje cercano: pedir ayuda, respetar a los animales, cuidar el entorno o valorar el esfuerzo ajeno. Todo se presenta con humor, música y un ritmo ágil que mantiene la atención sin perder la sencillez.
En catalán y con una duración de 55 minutos, la propuesta está dirigida a niños y niñas de 2 a 6 años. Una función que entiende el teatro como un espacio para jugar, aprender y descubrir, donde la historia se construye entre escenario y público.
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