Esa identidad no se ha perdido, pero sí ha evolucionado. Tras una profunda adecuación del recinto, el equipo de Artisteando Barcelona asume la gestión y plantea una nueva etapa que combina respeto por el pasado y mirada contemporánea. La transformación del espacio no es solo física: implica también una renovación en la forma de programar y producir.
El teatro se presenta ahora como un punto de encuentro para propuestas escénicas diversas, con una línea de producción propia que busca abrir nuevas vías de creación. En ese tránsito del cine al escenario, Aquitània mantiene su carácter selectivo, apostando por contenidos que dialogan con el presente y que invitan a detenerse.
Más que un simple cambio de uso, el espacio redefine su papel cultural en la ciudad, conservando su espíritu inquieto y adaptándolo a un nuevo lenguaje.