Entre encuentros, excesos y la presión silenciosa de convertirse en aquello que otros esperan de él, el personaje termina sentado en una clínica aguardando unos resultados médicos. Ese espacio aparentemente anodino se transforma entonces en un extraño purgatorio personal: un lugar desde donde revisar recuerdos, decisiones y heridas que habían quedado enterradas bajo el ruido.
La propuesta, dirigida por Pau Coya, construye un viaje emocional donde cuerpo e identidad se examinan al mismo tiempo. Más allá del miedo o la incertidumbre, la historia habla del peso de las expectativas, de la búsqueda de aceptación y de esa batalla íntima que supone intentar reconocerse sin disfraces.
Con una duración de 60 minutos, El dia que va morir David Bowie retrata una generación que a veces corre para encontrarse y otras para perderse un poco más. Una historia sobre lo que queda cuando el ruido se apaga y ya no hay otro lugar donde mirar que hacia uno mismo.
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