La prueba conserva algo cada vez menos habitual: 24 horas ininterrumpidas de competición dentro del calendario de las 24H Series. GT y turismos tendrán que enfrentarse no solo entre ellos, sino también a un trazado técnico, al desgaste de la mecánica y a los cambios que impone conducir de día, de noche y nuevamente bajo la luz de la mañana.
Desde que Creventic recuperó el certamen en 2011, la carrera combina su carácter amateur con la participación de pilotos internacionales. Esa mezcla forma parte de una identidad construida durante décadas y explica por qué la cita sigue reuniendo a aficionados edición tras edición.
Pero las 24H no terminan en el asfalto. Alrededor de la competición se crea un ambiente propio, pensado para pasar muchas horas en el Circuit y vivir desde dentro una carrera en la que resistir importa tanto como ser rápido.