Miembro del colectivo CuteMobb, Leïti ha construido un lenguaje propio que se mueve entre el trap, el hip-hop y la electrónica, con una naturalidad que desdibuja fronteras. Su música no busca encajar, sino abrir caminos, incorporando influencias diversas sin perder una identidad reconocible.
Sobre el escenario, esa actitud se traduce en un directo que combina energía y precisión, donde la presencia escénica tiene tanto peso como el sonido. Su trayectoria, que lo ha llevado también al mundo de la moda y la imagen, se filtra en una estética cuidada que acompaña cada tema.
Más que un concierto al uso, la cita en Razzmatazz se plantea como un retrato en movimiento de una generación que entiende la música como un espacio de experimentación continua.