Ubicada en el Poblenou, ocupa antiguas naves industriales reconvertidas en un complejo de cinco salas independientes. Este diseño, casi laberíntico, permite que en una misma noche convivan propuestas muy distintas, desde electrónica hasta rock o música urbana. Esa diversidad es una de sus señas de identidad.
A lo largo de los años, su escenario ha acogido nombres como Björk, Arctic Monkeys o Morrissey, así como artistas que debutaron aquí antes de alcanzar proyección internacional. También ha sido testigo de cambios en la escena, como la consolidación de la música urbana o el auge de nuevos formatos de club.
Más allá de la programación, Razzmatazz ha construido una comunidad basada en la diversidad y el respeto, incorporando medidas activas para garantizar un entorno seguro e inclusivo. Tras más de dos décadas, sigue siendo un espacio en constante transformación, donde la ciudad se encuentra a través de la música.