Su sonido se construye a partir de un cruce de influencias que van del pop y el rock al pospunk y el emo, incorporando también matices electrónicos cercanos al tech-house. Esta mezcla da lugar a canciones que alternan momentos de intensidad con pasajes más íntimos, siempre sostenidos por una producción cuidada y una marcada carga emocional.
En directo, el proyecto adquiere una dimensión propia. Los cambios inesperados de ritmo, los juegos de voces y las líneas de bajo contundentes generan una atmósfera dinámica que mantiene al público en constante movimiento. Más que un concierto convencional, la actuación se plantea como un recorrido por distintos estados emocionales, donde la energía y la sensibilidad conviven sin contradicción.
La cita en Jamboree será una oportunidad para descubrir una propuesta personal y en evolución constante, capaz de conectar con quienes buscan sonidos contemporáneos alejados de fórmulas previsibles.