Después de agotar todas las entradas en su paso por el Sant Jordi Club, la banda zaragozana se despide de este proyecto con un formato pensado para estadios, donde convivirán los temas que han definido esta etapa con algunos de los clásicos que han acompañado a varias generaciones.
Para Eva Amaral y Juan Aguirre, estos conciertos no son una simple extensión de la gira, sino una pausa consciente dentro de un nuevo ciclo creativo. A partir de marzo regresarán al estudio para trabajar en nuevas canciones, y solo interrumpirán ese proceso para subirse al escenario en estas dos últimas noches.
El concierto de Barcelona se presenta así como un punto y aparte en la historia reciente de Amaral: el final de una etapa muy personal y, al mismo tiempo, el preludio de lo que está por venir. Un cierre pensado para celebrarse a lo grande y compartirse con un público que ha acompañado al grupo durante todo el viaje.