Editorial

Barcelona · Actualidad local

Un volcán del Caribe escondía un tesoro a 2 km: ya lo están sacando

Debajo de uno de los volcanes más temidos del Caribe hay algo que vale muchísimo dinero, y para encontrarlo nadie tuvo que taladrar ni un centímetro de roca. La historia de cómo lo localizaron es casi mejor que el hallazgo.

Bajo la lava, un botín de metales.
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Una radiografía hecha con terremotos

Montserrat es una pequeña isla caribeña —territorio británico de ultramar— cuyo volcán, el Soufrière Hills, se pasó los años noventa arrasando media isla y desde 2010 está en pausa eruptiva. Es decir: dormido, pero con un ojo abierto.

Y resulta que ese monstruo llevaba décadas siendo vigilado por una red de 23 estaciones sísmicas. Un equipo liderado por la Universidad de Oxford tuvo una idea brillante: en vez de perforar (caro, peligroso, dramático), usar los propios terremotos del volcán como escáner. Analizaron más de 7.000 llegadas de ondas sísmicas de 1.039 seísmos registrados entre 1996 y 2007, y con eso reconstruyeron una imagen 3D de las tripas del volcán.

El volcán se pasó una década temblando. Los científicos convirtieron cada temblor en un píxel de la radiografía. Poesía geológica.

¿Y qué apareció en la imagen? A entre 2 y 3 kilómetros de profundidad, una enorme lente de salmuera magmática: un fluido caliente, salino y —aquí viene lo bueno— cargado de metales. El equipo lo describe como una "sopa de metales". El hallazgo se publicó en la revista Geophysical Research Letters.

Montserrat, la isla que hierve por dentro.

Por qué esto es básicamente un botín

Los metales que suelen concentrarse en estas salmueras volcánicas son exactamente los que el planeta se está peleando por conseguir:

  • Cobre, el rey absoluto de la electrificación
  • Litio, sin el cual tu coche eléctrico es una escultura
  • Oro, plata y zinc, que nunca pasan de moda
  • Y de regalo, energía geotérmica: el fluido está caliente, así que también puede generar electricidad

No es una rareza de Montserrat: entre el 60% y el 80% de los yacimientos metálicos del mundo nacen de procesos magmático-hidrotermales. Los volcanes son, literalmente, fábricas de metales con muy mala fama.

"Ya lo están sacando": el plan existe (y tiene nombre)

La extracción directa de estas salmueras es un concepto que Oxford lleva años empujando bajo la etiqueta de green mining: perforar hasta la lente, bombear el fluido y sacar metales y calor sin abrir una mina gigante a cielo abierto. Los cálculos del equipo estiman que 10.000 años de desgasificación magmática pueden acumular hasta 1,4 millones de toneladas de cobre en unos pocos kilómetros cúbicos de roca. Islandia ya perforó una bolsa similar en 2009 para estudiar su viabilidad; el camino técnico está trazado.

El profesor Jon Blundy, la cara visible de esta cruzada minero-volcánica, lo plantea como un desafío de época: "la minería verde es un reto científico y de ingeniería" que espera que científicos y gobiernos abracen en la carrera hacia las cero emisiones.

Casi todos los volcanes activos o dormidos del planeta esconden una lente de salmuera rica en metales. Traducción: esto no va de un volcán, va de cientos.

Toca ser honestos con la letra pequeña: el mapa sísmico no mide directamente cuánto metal hay, así que faltan análisis geoquímicos y electromagnéticos para confirmar que el depósito es explotable. Pero el tesoro está localizado, la tecnología para ir a buscarlo existe y la fila de interesados ya está formándose. El volcán, mientras tanto, sigue durmiendo. De momento.