Editorial

Barcelona · Actualidad local

¿Te levantas con el pelo hecho un nido? El truco del papel de aluminio antes de dormir que casi nadie conoce

Te acuestas con el pelo bonito y te levantas con algo que parece un nido de cigüeña. La almohada tiene la culpa: cada vuelta que das en la cama frota el pelo contra la funda, deshace las ondas y levanta el encrespamiento.

Cada noche, el roce con la almohada deshace el peinado
Legion-Media

Contenido del artículo

El remedio que circula estos días sale del cajón de la cocina. Consiste en envolver mechones de pelo en papel de aluminio antes de dormir y quitarlos por la mañana. Funciona, aunque por un motivo más sencillo del que se cuenta.

Cómo se hace

Lo de «casi nadie conoce» tiene su gracia, porque el aluminio lleva décadas en las peluquerías. Aquí hace de rulo improvisado: es fino, se dobla con los dedos y mantiene la forma que le des. Así se usa:

  1. Divide el pelo en mechones del grosor de un dedo.
  2. Corta tiras de aluminio de unos 10 centímetros de ancho, algo más largas que el mechón.
  3. Enrolla cada mechón sobre el dedo o en zigzag, colócalo sobre la tira y cierra el aluminio como un paquetito.
  4. Dobla el paquete hacia la raíz para que no se mueva por la noche.
  5. Por la mañana, desenvuelve con cuidado y separa las ondas con los dedos, sin cepillo.

La duda es si el pelo debe estar seco o húmedo. Las guías de belleza de Primor recomiendan enrollarlo ligeramente húmedo y dejar que se seque dentro, y ahí está la clave: el pelo «memoriza» la forma que tiene mientras se seca. Totalmente seco, el efecto dura menos. Empapado, por la mañana seguirá mojado.

Lo que el aluminio no hace

La versión viral añade que el aluminio «descarga» la electricidad estática del pelo porque es buen conductor. La física no acompaña: para descargar algo, el metal tendría que estar conectado a tierra, y un paquetito cerrado sobre un mechón no lo está. El encrespamiento se reduce porque el pelo pasa la noche quieto y protegido del roce con la almohada.

Traducción: el papel de aluminio funciona como cualquier rulo o trenza de toda la vida. Sujeta el pelo en una postura y lo aparta de la funda. Cualquier explicación más complicada sobra.

Tiene, eso sí, dos pegas. Hace ruido cada vez que te giras, cosa que tu pareja quizá no agradezca. Y si aprietas demasiado los paquetes, tiran de la raíz y te despiertas con dolor de cabeza.

Otras formas de salvar el peinado por la noche

Si el aluminio no te convence, hay alternativas igual de baratas:

  • El moño piña. Recoges todo el pelo en una coleta alta y floja en la coronilla, sujeta con una goma de tela. Es el favorito de quienes tienen rizos.
  • Una trenza suelta. Evita los nudos y deja ondas suaves por la mañana.
  • Funda de satén o de seda. Roza mucho menos que el algodón.
  • Gorro o pañuelo de satén. Hace el mismo trabajo que la funda y cuesta menos.

Sobre las fundas de seda conviene rebajar expectativas. Consumer Reports consultó a varias dermatólogas y su conclusión es que el beneficio más claro es para el pelo, sobre todo el rizado o dañado, aunque reconocen que hay poca investigación y mucho testimonio.

Ojo a la costumbre que más daño hace: acostarse con el pelo empapado. Mojado es más frágil, se enreda con cualquier movimiento y se rompe con más facilidad. Mejor secarlo al menos a medias antes de meterse en la cama.

Al final, el truco del aluminio es lo que parece: un rulo gratis. Si mañana tienes boda o entrevista, pruébalo antes un día cualquiera, que la primera vez siempre sale algún mechón rebelde.