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¿Te has fijado en que las bandejas de carne del súper no son del mismo color? No es casualidad: cada una te dice qué corte llevas

Vas por el pasillo de refrigerados con el piloto automático puesto y coges la bandeja sin mirar más que el precio y la fecha. Pues ese plástico de debajo también lleva información, y no es casual que unas bandejas sean negras, otras blancas y otras amarillas dentro del mismo supermercado.

Negra, blanca o amarilla: el color no es decoración.
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No es una regla universal ni está regulada — cada cadena tiene su criterio —, pero el patrón se repite lo suficiente como para que merezca la pena aprenderlo.

La etiqueta manda más que la bandeja.

El código de colores

  • Negra: los cortes de mayor valor, la línea premium del lineal.
  • Amarilla: producto de diario, el de rotación rápida.
  • Blanca: la línea estándar, habitualmente de vacuno.

El criterio no viene de ninguna normativa: lo fija cada cadena para su propio lineal, y por eso una bandeja negra en un supermercado puede no significar lo mismo en el de enfrente. La lógica es puramente comercial: el color orienta al comprador y separa gamas de un vistazo, sin tener que leer nada.

Ojo a la trampa visual: la bandeja negra indica precio, no calidad. Que algo cueste más no significa que sea mejor pieza, solo que está colocado en otro escalón del lineal.

Lo que sí deberías mirar

Antes que el color del envase, tres cosas:

  • El color de la grasa. Blanca y firme en vacuno joven; amarillenta en animales mayores o de pasto, que no es peor, es distinto.
  • El corte y su nombre. No es lo mismo aguja que tapa, ni redondo que solomillo, aunque el precio por kilo se parezca.
  • La etiqueta. Ahí está la categoría — ternera, añojo, novillo o vacuno mayor —, el origen, la fecha de consumo preferente y el porcentaje de grasa si es picada.

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La advertencia sobre el plástico

Aquí llega la parte que los expertos subrayan: al llegar a casa, conviene sacar la carne de la bandeja y pasarla a un recipiente propio. Algunos aditivos, microplásticos y compuestos del envase pueden migrar al alimento, sobre todo si la bandeja pasa días en la nevera.

Traducción práctica: la bandeja es un medio de transporte, no un táper. Cinco minutos al llegar de la compra y la carne pasa a un recipiente de cristal.

Hay un par de detalles más que conviene mirar en el propio envase: si pone envasado en atmósfera protectora, la carne aguanta más días pero cambia de color al abrirla, y ese tono apagado de los primeros minutos no significa que esté mala. Y la almohadilla blanca del fondo, la que absorbe los jugos, va directa a la basura: no se reutiliza ni se congela con la carne encima.

El marco legal se ha movido en esa dirección este verano. Desde el 12 de agosto se aplica en toda la Unión Europea el Reglamento de Envases y Residuos de Envases, que prohíbe comercializar envases alimentarios con PFAS — los llamados contaminantes eternos — por encima de los límites fijados.

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