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Si la ropa tendida en casa sigue húmeda al día siguiente, el error está en cómo cargas el tendedero — y arreglarlo no cuesta nada

Llega el otoño, la ropa deja de secarse y empieza a quedarse. Tiendes por la noche, vuelves al día siguiente y las camisetas siguen frías y húmedas justo por donde se tocaban.

El tendedero lleno hasta arriba es el problema, no la solución.
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La calefacción todavía no está puesta, en casa hace fresco y el aire del balcón tampoco ayuda. Pero antes de comprar nada, hay tres ajustes gratis que cambian bastante el resultado.

El error: cómo cargas el tendedero

El fallo más común es aprovechar cada centímetro. Camisetas pegadas unas a otras, sábanas dobladas en varias capas, toallas superpuestas. Donde dos telas se tocan no circula el aire, y esa zona sigue mojada cuando el resto ya está seco.

Un dedo de aire entre prenda y prenda cambia el resultado.

La corrección es de sentido común: dejar un espacio entre prenda y prenda y extender la ropa de cama a una sola capa, aunque ocupe más y quepan menos cosas. Mejor dos tendidos que salen en un día que uno que tarda tres. Las prendas gruesas — vaqueros, sudaderas, toallas — al exterior del tendedero, donde más corre el aire, y las finas al centro.

Traducción: el tendedero no se llena, se distribuye. Cada prenda necesita aire por los dos lados o no seca, seca a medias.

Los otros dos ajustes

  • Un centrifugado extra. Después del programa normal, lanza otro centrifugado de unos minutos. Parece que no va a cambiar nada y sale bastante agua: la ropa llega al tendedero húmeda en lugar de mojada, y eso recorta horas.
  • Abrir la ventana. Con todo cerrado, la humedad que suelta la colada se queda dentro y la ropa no tiene adónde soltar el agua. Si fuera no llueve, ventilar un rato cada pocas horas acelera el secado — y de paso evita condensación en los cristales.

Ojo al orden de los factores: cuanta menos agua salga de la lavadora, menos agua acaba en el aire de tu salón. Todo lo que te ahorres en el centrifugado no lo tienes que secar luego en casa.

El extra: el ventilador, pero de lado

Si quieres apurar, pon un ventilador cerca del tendedero. El truco está en no apuntarlo directamente a la ropa: colocado a un lado, mueve el aire a través de todo el tendedero en lugar de secar solo la primera fila.

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Si tienes radiadores, la tentación es colgar la ropa encima. Mejor cerca que encima: tapar un radiador reduce su rendimiento y encarece la factura, y la ropa se seca casi igual a medio metro de distancia con la puerta abierta.

Y una razón más para no dejar la colada días colgada en una habitación cerrada: una carga mediana de lavadora libera en casa un par de litros de agua mientras se seca. Esa humedad se queda en las paredes, en las ventanas y, si el sitio no ventila, acaba en moho.

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