No es la nevera ni el microondas: lo que más luz gasta en tu casa se lleva hasta el 30 % del recibo y ni piensas en él
Cuando llega una factura de la luz alta, todos miramos a la nevera, la lavadora o el aire acondicionado. El sospechoso que nadie mira está en el baño o en la galería, colgado de la pared: el termo eléctrico.

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Si en tu casa el agua caliente sale de un termo, ese aparato puede ser el que más electricidad consume de todos. La razón es que no trabaja solo cuando te duchas.
Por qué gasta tanto
Un termo es un depósito con una resistencia dentro. Calienta el agua hasta la temperatura que le marcas y la mantiene ahí las 24 horas. Cada vez que el agua se enfría un poco, o cada vez que abres el grifo y entra agua fría, la resistencia vuelve a encenderse.
Las cifras ayudan a entenderlo. Una nevera moderna consume entre 100 y 250 kWh al año. Un termo de 2.000 vatios que calienta dos horas diarias gasta 4 kWh cada día, unos 1.460 kWh al año, varias neveras juntas.
Ojo al dato del titular: ese 20 o 30 % se cumple en casas con termo eléctrico. Si calientas el agua con gas, la nevera vuelve a ser la reina del consumo, como muestra el estudio de referencia del IDAE sobre los hogares españoles.
La temperatura justa
El IDAE recomienda tener el termo entre 55 y 60 grados. Más calor es gastar de más, porque luego mezclamos el agua con fría para ducharnos a unos 40 grados.

Bajarlo de 55 grados tampoco es buena idea. En ese margen, el agua del depósito se mantiene a salvo de la legionela, una bacteria que prolifera en el agua templada.
Programarlo en horas baratas
Aquí está el ahorro más grande. Con la tarifa regulada y muchas del mercado libre, la electricidad es más barata de madrugada, de 0 a 8 horas, y todo el fin de semana. Un programador horario, que cuesta unos 10 euros, permite que el termo caliente solo en esas horas y guarde el agua caliente para el día.
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Hay quien prueba incluso a dejarlo encendido una sola hora al día. En una casa de tres personas, a un redactor de Xataka le bastó para las duchas y los platos. Depende del tamaño del termo y de lo bien aislado que esté.
Traducción: el termo puede calentar de madrugada con la luz barata y llegar a la ducha de la mañana con el agua todavía caliente. Si va enchufado, el programador se pone en un minuto. Si va conectado directamente a la instalación, hace falta un electricista.
Los gestos que más se notan
Algunos hábitos reducen el consumo sin pasar frío:
- Ducha en lugar de bañera. Llenar una bañera gasta entre 150 y 250 litros de agua caliente.
- El grifo monomando, a la derecha. El IDAE recuerda que abrirlo en posición central pide agua caliente aunque no la necesites.
- Revisar la cal. En zonas de agua dura, la cal se acumula en la resistencia y la obliga a trabajar más. El mantenimiento cada uno o dos años lo agradece.
Y si toca cambiar de termo, conviene elegir el tamaño justo: uno demasiado grande mantiene caliente agua que nadie va a usar.
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