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Miles de personas llevan una hoja de laurel detrás del móvil — y los psicólogos dicen que funciona (pero no por la suerte)

Abre la funda del móvil de la persona que tienes al lado. Puede que encuentres el DNI. Puede que encuentres una hoja de laurel.

Una hoja de laurel, una funda de móvil y millones de personas convencidas.
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La tendencia que se ha colado en el sitio más íntimo que tienes

Entre el teléfono y la funda cabían, hasta ahora, tres cosas: un carné, una foto y un billete de emergencia. Este verano se ha añadido una cuarta: una hoja de laurel seca, aplastada contra la parte trasera del móvil, viajando contigo a todas partes.

La lógica de quienes la llevan es bastante poética. El móvil es el objeto que más tocas al día, el que concentra tu vida social, laboral y amorosa en cien gramos de cristal. Si vas a poner un amuleto en algún sitio, ese sitio es este. La hoja de laurel —símbolo de éxito desde que griegos y romanos coronaban con ella a atletas, poetas y generales— pasa a ser un recordatorio portátil de tus metas.

No está demostrado que el laurel atraiga dinero, suerte o amor. Lo que sí está demostrado es otra cosa, y es más interesante.

La ciencia de los amuletos: sí, existe

En 2010, la psicóloga Lysann Damisch y su equipo hicieron cuatro experimentos que ya son un clásico: activar una superstición de buena suerte —una frase, un gesto o un amuleto— mejoraba el rendimiento posterior de los participantes en golf, destreza motora, memoria y anagramas. No porque la suerte existiera, sino por lo que pasaba dentro de la cabeza de cada persona.

La propia Damisch lo explica: esos beneficios «se producen por el aumento de los niveles de autoeficacia». Es decir, creer que llevas algo que te ayuda hace que confíes más en ti, y esa confianza es la que mejora el resultado. El amuleto es un placebo con forma de hoja.

Angélica Larios Delgado, académica de psicología del deporte en la UNAM, ve el mismo patrón en atletas profesionales y sus prendas «de la suerte»: una asociación entre el objeto y «esa necesidad que tienen de generar autoconfianza».

No es magia, es tu cerebro: el amuleto que sí hace algo.

Por qué el laurel en el móvil funciona mejor que un trébol en un cajón

La clave no es el laurel. La clave es la ubicación. Un amuleto guardado en un cajón no hace nada porque no lo ves. Uno pegado al objeto que miras 150 veces al día se convierte en:

  • Un recordatorio constante de aquello que te propusiste
  • Un ancla emocional cuando la ansiedad sube (miras el móvil, ves la hoja, respiras)
  • Un pequeño ritual que ordena prioridades sin que te des cuenta
  • Un empujón de confianza justo antes de la llamada, el examen o la entrevista

El poder no está en la hoja. Está en la persona que la mira. Que es exactamente lo que dice la psicología, y exactamente lo que ya sabían los romanos.

Instrucciones de uso (por si te animas)

  • Usa una hoja seca y plana: las frescas se pudren y manchan
  • Colócala entre el móvil y la funda, sin tapar la cámara ni el NFC
  • Cámbiala cuando se rompa; de todas formas, el gesto de renovarla también cuenta
  • No esperes que pague tu alquiler; sí que te recuerde por qué te levantas por la mañana

Y si alguien se ríe cuando la vea, recuérdale que está hablando con una persona que lleva un amuleto validado por la ciencia. Que ellos expliquen lo suyo.