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Lamine Yamal ya no es solo de sus padres: lo que la fama le ha hecho a su familia, según la psicología

Su padre no fue al Mundial, su madre cobra por cenar y su hermano de tres años es viral. Una psicóloga explica lo que le pasa a una familia cuando el hijo se convierte en Lamine Yamal.

Mounir vio la final desde Barcelona; Sheila y Keyne, desde la grada.
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La psicóloga Leticia Martín Enjuto lo resumía esta semana en Lecturas: «Detrás del éxito deportivo existe una transformación familiar que implica aprender a convivir con una exposición pública constante». Suena a manual. Puesto al lado de lo que ha vivido la familia de Lamine en dos años, se queda corto.

Empecemos por el Mundial. En la grada del MetLife estaban su madre, Sheila Ebana, y su hermano Keyne, de tres años, que se coló en el césped tras la final y acabó en brazos del campeón. Su padre, Mounir Nasraoui, lo vio desde Barcelona.

«Tengo epilepsia y no puedo viajar por si me da algún ataque. Es muy duro», contó Mounir después. «Puede darme un ataque epiléptico por los nervios y la emoción. Mejor estar en casa y verlo desde aquí».

Dos años de fama, en hechos

  • Agosto de 2024. Un mes después de la Eurocopa, Mounir es apuñalado en un aparcamiento de Rocafonda mientras pasea al perro. Pronóstico grave y tres detenidos.
  • Marzo de 2025. Albert Luque, exdirector deportivo de la RFEF, cuenta cómo fue convencer al padre de que Lamine jugara con España: «Me dijo que en Marruecos lo matarían».
  • Julio de 2025. Fiesta de 18 cumpleaños con personas con enanismo como animación. ADEE denuncia y el director general de Discapacidad pide a la Fiscalía que investigue.
  • Noviembre de 2025. Sheila, invitada de pago en una cena en Londres con entradas de 150 a 330 euros. Las redes la acusan de vivir del hijo; ella va contratada, no organiza.
El 304 de Rocafonda, en cada gol.

Martín Enjuto lo llama «un proceso de adaptación emocional enorme»: «Los roles cambian, las rutinas desaparecen y la intimidad deja de existir de la misma manera».

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Orgullo y miedo, los dos a la vez

Lo primero que aclara la psicóloga es que no hay que elegir emoción: «Conviven el inmenso orgullo por los logros del hijo con el temor a que ese éxito tenga un coste emocional demasiado elevado». El reto de los padres es «seguir siendo padres antes que representantes o admiradores».

Sobre Sheila y sus cenas no ve problema: «No hay nada problemático en que una madre aproveche esa visibilidad para desarrollar proyectos propios», siempre que su identidad no dependa solo del hijo. Y que Mounir viva la fama desde casa y ella desde la grada también entra en lo normal: «Ambas formas de actuar pueden ser perfectamente saludables».

Traducción: no hay una forma correcta de ser padre de Lamine Yamal. Hay dos padres distintos, un hijo de 19 años y un acuerdo tácito para que en casa nadie le pida una foto.

Lo que dice Lamine

Al jugador le preguntaron por la presión en El Larguero la semana de la final y contestó con su casa: «Mi madre me tuvo con 16 años. Mi padre tuvo que buscarse la vida, recoger cosas de la calle para poder traer comida a casa. Eso sí que es presión. Yo solo tengo que jugar y hacer felices a los españoles».

Tras eliminar a Francia llamó a su padre para decirle que estaba orgulloso de él. Mounir le contestó: «Yo estoy más orgulloso que tú».

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