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Barcelona · Actualidad local

Toda lla vida has hervido el arroz mal: los cocineros españoles coinciden en un método con el que queda de lujo — y no lleva ni una gota de agua

Los chefs españoles han logrado lo imposible —ponerse de acuerdo en algo— y su veredicto destroza el plato más "fácil" de tu repertorio. La solución cuesta tres ingredientes que ya tienes en la cocina.

El arroz blanco perfecto no sale del grifo: sale de una cazuela con ajo, laurel y un caldo que huele a cocina de abuela.
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El escándalo: tu olla te ha estado mintiendo

Empecemos por el crimen. Tú, persona funcional y adulta, pones agua a hervir, echas el arroz, le tiras sal con la fe de quien enciende una velita, y esperas un milagro. El milagro no llega. Llega una guarnición blanca, digna, tristona, con el carisma de una sala de espera.

Pues bien: los profesionales del gremio llevan tiempo diciendo que el problema no eres tú. Es el agua.

El agua no da sabor. El agua nunca ha dado sabor. El agua solo estaba ahí, ocupando espacio en tu olla y en tu vida.

El que ha puesto el grito en el cielo (bueno, en Instagram) es Juanjo López, chef y dueño de La Tasquita de Enfrente, uno de los restaurantes con más pedigrí de Madrid. Según recoge La Nación, su sentencia es tajante: "el arroz blanco no se hace con agua". Se hace con tres ajos, dos hojas de laurel y un buen caldo. Punto. Fin de la discusión. Recojan sus cosas.

El arroz de la abuela, versión chef.

La fórmula mágica (spoiler: tu abuela ya la sabía)

Lo mejor de esta historia es que no es alta cocina con espumas y pinzas. López cuenta que la receta le recordó directamente a la de su abuela, solo que con un giro: caldo de pescado en lugar de agua. Y cuando le preguntan por ese caldo, el hombre no se pone estupendo: lo describe como "un caldo de pescado, muy sencillito", hecho con pieles, espinas y una cebolla en apenas 20 minutos.

¿Y no te gusta el pescado? Relax. El propio chef admite caldo de pollo o de carne, según lo que vaya a acompañar el arroz. Esto no es una secta, es una mejora de calidad de vida.

Lo que necesitas:

  • 3 dientes de ajo, pelados y ligeramente aplastados
  • 2 hojas de laurel (esas que compraste en 2019 y siguen vivas, sí)
  • Aceite de oliva, un buen chorro
  • Arroz redondo, preferiblemente
  • Caldo caliente — de pescado, pollo o verduras, el que tengas; sirve hasta el que sobró del cocido

La elección del caldo depende del plato que acompañe. Traducción: el sobrante de tu sopa del domingo acaba de ascender a ingrediente estrella.

Cómo se hace, paso a paso, sin drama

  1. Calienta el aceite en una cazuela y dora los ajos sin quemarlos (quemarlos es otro crimen, no acumules cargos).
  2. Añade el laurel y el arroz, y remueve un minuto para que el grano se impregne de todo ese aroma.
  3. Incorpora el caldo caliente y ajusta la sal.
  4. Fuego medio, unos 18 minutos, hasta que el líquido se absorba.
  5. Retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Sí, cinco. No, no puedes saltártelo.
  6. Saca el laurel y los ajos antes de servir, y prepárate para los aplausos.

El nivel pro: para flexear delante de tus invitados

Como si esto fuera poco, varios cocineros añaden un truco extra de final de partida: un poquito de mantequilla en la última fase de la cocción, para una textura melosa que coquetea peligrosamente con el risotto. Otros prefieren un chorrito de aceite de oliva virgen extra al final, estilo casa de pueblo.

Mismo esfuerzo, mismo tiempo, mismo arroz de siempre — y un resultado que de repente sabe a restaurante con mantel de tela.

Así que ya sabes: el agua, para las plantas y para la botella del gimnasio. Tu arroz merece más. Siempre lo mereció.