En el barrio de Chamberí, un antiguo complejo cinematográfico recuperó su vida cultural para transformarse en un espacio teatral con cuatro salas independientes y una programación variada. Desde 2015, sus escenarios acogen obras para adultos, espectáculos familiares e infantiles que se representan de forma simultánea.
El espacio conserva parte de la esencia de sus años como cine: la entrada con su característico neón, las amplias cristaleras y algunos elementos originales de la antigua sala, como proyectores y piezas relacionadas con la proyección cinematográfica. Una combinación de memoria y creación contemporánea que mantiene vivo el vínculo con su pasado.