Aunque el cine marcó gran parte de su trayectoria, el edificio mantuvo desde sus primeros años una estrecha relación con las artes escénicas. Entre 1947 y 1950 acogió representaciones teatrales que anticipaban el futuro de un espacio destinado a convertirse en referencia cultural de la capital.
Tras una importante renovación en la década de los noventa, el recinto recuperó protagonismo y, en 2004, inició una nueva etapa al obtener la autorización para funcionar plenamente como teatro. Desde entonces, ha consolidado una identidad propia ligada especialmente al mundo de los musicales y los grandes espectáculos de entretenimiento.
Ubicado en el número 66 de la avenida más famosa de Madrid, el Teatro Gran Vía forma parte del paisaje cultural de una ciudad que vive el teatro con pasión. Por su escenario han pasado producciones que han atraído a miles de espectadores, convirtiendo la sala en una parada habitual para quienes buscan disfrutar de la oferta escénica madrileña.
Más que un teatro, es un espacio que conecta distintas épocas de la historia del entretenimiento en Madrid y que continúa escribiendo nuevos capítulos cada temporada.