En Lavapiés hay un pequeño escenario donde la frontera entre público y actores casi se borra, pensado para propuestas escénicas cercanas y de formato reducido.
Su actividad reúne teatro en distintas formas, magia, improvisación, mentalismo y funciones para público infantil y adulto, junto con ciclos de cortometrajes y talleres creativos que se repiten a lo largo del año. Algunas compañías regresan de forma habitual, dando continuidad a espectáculos que han encontrado aquí su lugar fuera del circuito más comercial.
El espacio también funciona como punto de encuentro cultural más allá de la sala: un bar con terraza de temporada prolonga la experiencia y convierte cada visita en algo que no termina con el telón.