En el centro de Madrid funciona un espacio escénico poco habitual en España: un teatro de forma circular pensado para adaptarse a todo tipo de formatos, desde circo y conciertos hasta congresos y grandes galas. Su diseño permite modificar por completo la disposición del público y del escenario, lo que hace que cada evento tenga una configuración distinta.
El recinto puede albergar alrededor de dos mil personas, aunque su aforo varía según el montaje: desde espectáculos con pista abierta y público de pie hasta funciones más íntimas con butacas distribuidas alrededor o en formato frontal. Además de la sala principal, el espacio se complementa con salas más pequeñas, áreas de ensayo y camerinos, lo que permite una programación continua y diversa.
A lo largo de los años, su escenario ha recibido artistas internacionales de distintos géneros y ha sido sede de festivales, ceremonias y encuentros culturales de gran formato. También acoge producciones que combinan música, teatro y circo contemporáneo, manteniendo una línea programática muy abierta.
El edificio actual fue inaugurado en 2007 sobre el terreno de una antigua fábrica del barrio de Lavapiés, recuperando la tradición de un circo estable en la ciudad que se remonta al siglo XIX. Su historia está ligada a varios espacios anteriores en Madrid, todos bajo el mismo nombre, que durante décadas formaron parte de la vida cultural de la capital.
Hoy, este lugar combina arquitectura contemporánea y memoria escénica, consolidándose como uno de los pocos recintos circulares permanentes dedicados a las artes escénicas en Europa.