Tras una etapa como Cine Alcalá durante las décadas de 1950 y 1960, el recinto recuperó su esencia teatral y volvió a convertirse en un referente cultural bajo distintas denominaciones. Uno de los momentos decisivos de su historia llegó el 6 de noviembre de 1975 con el estreno de Jesucristo Superstar, protagonizado por Camilo Sesto y Ángela Carrasco, una producción que marcó un antes y un después en el panorama de los musicales en España.
Después de permanecer cerrado entre 1995 y 2001, el teatro fue objeto de una profunda rehabilitación impulsada por el empresario argentino Alejandro Romay y dirigida por la arquitecta Margarita Massó. Reabrió sus puertas en 2003 con el espectáculo Tanguera, iniciando una nueva etapa de esplendor.
Actualmente, gestionado por la familia Romay, el Nuevo Teatro Alcalá se ha consolidado como uno de los grandes templos del musical en Madrid. Producciones como Billy Elliot, Cabaret, Chicago, Annie o Priscilla han pasado por sus escenarios, distribuidos entre la Sala Lola Membrives y la Sala María Guerrero.
Más que un teatro, el Alcalá es un espacio donde la memoria y la innovación continúan compartiendo protagonismo función tras función.