San Lorenzo de El Escorial se encuentra a los pies de la Sierra de Guadarrama, a unos 50 kilómetros de Madrid. La ciudad creció en torno a la residencia real de Felipe II, por lo que su historia está literalmente integrada en el trazado de sus calles: la austera arquitectura de la época de los Habsburgo convive con bosques, jardines y paisajes montañosos.
La principal atracción turística es el Monasterio de El Escorial, un enorme complejo renacentista del siglo XVI que Felipe II concibió como residencia real, monasterio y panteón de los monarcas españoles. En 1984, el monasterio y el conjunto histórico de San Lorenzo de El Escorial fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En su interior se encuentran el panteón real, la biblioteca, la basílica, los palacios y los jardines, mientras que a su alrededor se conserva el entorno urbano con la arquitectura herreriana, tan característica de El Escorial.
Fuera del monasterio, la historia continúa en pequeñas residencias reales. La Casita del Príncipe y la Casita del Infante fueron construidas según los planos de Juan de Villanueva en el siglo XVIII como pabellones de campo dedicados al descanso y la música. La primera está rodeada por un gran parque con árboles poco comunes, entre los que se incluyen secuoyas gigantes, mientras que desde la segunda se divisa el bosque de La Herrería.
La naturaleza aquí es tan importante como la arquitectura. El bosque de La Herrería es ideal para pasear, y desde la Silla de Felipe II, una plataforma de granito en la ladera del monte Abantos, se disfruta de una de las vistas más emblemáticas del monasterio. Muy cerca se encuentra el valle de Cuelgamuros, y la propia ciudad se convierte en punto de partida para realizar excursiones por la Sierra de Guadarrama.
La vida cultural de San Lorenzo también es notable: aquí se encuentra el Real Coliseo Carlos III, el teatro cubierto más antiguo que se conserva en España, y en la basílica y otros espacios históricos se celebran conciertos y festivales.