El hijo del rey Alfonso XII, Alfonso XIII, decidió inaugurar el monumento en 1922, inspirándose en las esculturas de Víctor Manuel II en Roma y Guillermo I en Berlín.
El arquitecto catalán José Grázquez Rieroy trabajó en la composición escultórica. Creó una composición de doble semicírculo de columnas jónicas. En sus frisos hay moldeados escudos de las provincias españolas y escenas que representan los oficios característicos de cada región. En el centro, sobre una columna, se alza una grandiosa y majestuosa estatua del monarca. También hay un mirador en la propia columna, desde donde se puede admirar Salamanca y los famosos edificios de la Gran Vía. Y a sus pies están los escalones que conducen al estanque, donde a los madrileños les gusta relajarse.