En Chamberí, el frontón Beti Jai conserva las gradas de un Madrid que acudía a ver jugar a la pelota vasca. Inaugurado en 1894 y diseñado por Joaquín Rucoba, podía recibir a unos 4.000 espectadores. Su arquitectura combina elementos neoclásicos y neomudéjares con estructuras de hierro, características de la construcción industrial de la época.
Los partidos dejaron de celebrarse en 1918 y el edificio pasó por usos muy distintos, desde garaje hasta comisaría y taller. Tras décadas de transformaciones, el Ayuntamiento lo adquirió en 2015 e inició una restauración apoyada en documentos históricos para recuperar su aspecto original.
Desde su reapertura permanente en 2024, se puede recorrer este último frontón monumental de Madrid y conocer su historia en el centro de interpretación. La visita permite detenerse en las galerías, observar la estructura de las gradas e imaginar el ambiente de una jornada de juego, cuando miles de miradas seguían una misma pelota.