Majadahonda suma desde hoy veinte nuevos rostros a su Policía Local, un movimiento que se deja sentir en la rutina de quienes viven y trabajan en la ciudad. Ocho mujeres y doce hombres, tras superar el proceso de selección, formación y seis meses de prácticas, han recogido sus placas en un acto presidido por la alcaldesa Lola Moreno. La llegada de estos agentes supone un refuerzo tangible en la seguridad y la presencia policial en las calles, algo que impacta directamente en la vida cotidiana, desde los paseos por el centro hasta la movilidad en los barrios periféricos.
Durante la ceremonia, la alcaldesa trasladó a los nuevos policías la necesidad de combinar firmeza ante las infracciones con cercanía y capacidad de diálogo. Insistió en que la colaboración con otros cuerpos de seguridad y servicios de emergencia será clave para responder a los retos de una ciudad en constante movimiento. La incorporación de este grupo, diverso en género y experiencia, marca un paso más en la adaptación de Majadahonda a las demandas de una población que crece y cambia su ritmo.
El refuerzo policial llega en un momento en el que la coordinación entre instituciones y la atención a las necesidades vecinales se perciben como esenciales para mantener la calidad de vida. La presencia de más agentes en la calle no solo mejora la respuesta ante incidentes, sino que también contribuye a una sensación de cercanía y confianza entre ciudadanía y administración local.
La sede de la Policía Local de Majadahonda, situada en una de las zonas más transitadas del municipio, se ha convertido en los últimos años en un punto de referencia para vecinos y comerciantes. Más allá de su función operativa, el edificio es testigo de la evolución de la ciudad y de cómo la seguridad se adapta a nuevas realidades urbanas. La integración de nuevos agentes refleja el compromiso de Majadahonda con una convivencia segura y dinámica, en sintonía con el pulso de la Comunidad de Madrid.