La Avenida de la Albufera y los alrededores del estadio quedaron completamente tomados por camisetas franjirrojas, bengalas, cánticos y abrazos. Los bares se vaciaron hacia la calle y el ambiente se extendió durante horas entre vecinos de todas las edades.
El héroe de la noche fue Batalla, decisivo al detener un penalti que aseguró el pase frente al Estrasburgo. A partir de ahí, la emoción acumulada durante generaciones explotó en un barrio que nunca había vivido una final europea.
La celebración tuvo también un fuerte componente emocional y vecinal. Muchos aficionados recordaban el origen humilde del club y cómo el Rayo ha crecido ligado a la identidad de Vallecas, mezclando fútbol, reivindicación social y sentimiento de pertenencia.
Ni siquiera las habituales críticas a la directiva desaparecieron en plena euforia. Los cánticos contra el presidente convivieron con los de celebración, reflejando el carácter particular de una afición que convierte cada gran noche en algo más que fútbol.
Rayo Vallecano se enfrentará a Crystal Palace F.C. en la final de la Conference League, después de que el conjunto inglés eliminara al Shakhtar Donetsk en semifinales. El partido decisivo se disputará el próximo 27 de mayo en Leipzig, Alemania.
Estadio de Vallecas volvió así a consolidarse como el corazón simbólico del barrio. La clasificación europea no solo cambia la historia deportiva del Rayo: también deja una imagen difícil de olvidar para Madrid, con Vallecas convertido en el epicentro emocional de la ciudad.