La web permite a cualquier usuario comunicar si ha viajado en un convoy con una climatización deficiente. A partir de esos avisos, la plataforma genera un indicador propio que refleja la percepción de los viajeros y clasifica cada línea según el nivel de confort, desde situaciones normales hasta casos considerados especialmente problemáticos.
Sus impulsores insisten en que no se trata de un termómetro oficial ni de una medición científica de la temperatura. El sistema se basa en la participación ciudadana y combina el número de incidencias, su frecuencia y la antigüedad de los avisos para elaborar un histórico que permita detectar patrones con el paso de las semanas.
Hasta ahora, las líneas 1 y 5 concentran buena parte de los reportes publicados por los usuarios. Ambas son dos de las más utilizadas de la red y, desde hace años, acumulan quejas relacionadas con el funcionamiento del aire acondicionado durante los episodios de calor intenso.
La iniciativa ha reabierto el debate sobre el confort en el transporte público. Asociaciones vecinales reclaman que la renovación de los sistemas de climatización avance con mayor rapidez, mientras recuerdan que las altas temperaturas afectan especialmente a personas mayores, niños y viajeros que realizan trayectos largos.
Por su parte, la Comunidad de Madrid adjudicó este año un contrato de 3,5 millones de euros para reforzar el mantenimiento de la climatización de 93 trenes de las líneas 1 y 5. La actuación incluye 744 equipos de aire acondicionado e incorpora labores preventivas, reparación de averías y sustitución de componentes para mejorar el funcionamiento de los sistemas.
Mientras esas mejoras llegan progresivamente a la red, plataformas como Termo de Madrid permiten a los viajeros compartir su experiencia y conocer qué líneas registran más incidencias. El resultado es una fotografía colaborativa del confort térmico en el suburbano que vuelve a situar la climatización entre las principales preocupaciones de quienes utilizan el Metro cada día.